narrar para transformarme

ME LEVANTO CON LA IDEA DE VIVIR

Poco a poco me desperezo, mi cabeza no está todavía para afrontar el lunes, igual ayer domingo dejo de funcionar.

Me obceco en lavarme , primero cometo un error, mirarme en el espejo, me noto un poco incapacitada. El jabón lo cojo con soltura y enjabono enérgicamente la cara, como hacia mi padre, el que predecía un futuro difícil. salpico el cristal, y va bien, solo me veo la mitad de las arrugas, pero las ideas , los prejuicios, siguen ahí también, y esos los siento. El día se clarifica cuando paso la toalla por el rostro, la imagen es más despierta, me voy a adaptar hoy a las nuevas situaciones?.

Tengo que tomar decisiones, ponerme los zapatos también, bueno, qué decisiones?, bajar la escalera y otear para un día más, llegar a entender el mundo. Mejor voy a dejar el pasado en el armario, pues se convierte en causa interminable de mi pensar, solo pondré a trabajar el mundo de mis ideas presentes.

Platón definió el mundo de las ideas..la bondad, la justicia, la virtud o el mismo ser humano en si mismo. Casi tropiezo, hago hincapié en mí, tengo que seguir contando minutos de este lunes, también fregar los platos de la fregadera, y abrir la ventana para que haya 10 minutos de nuevo aire. Y respiro profundo, y rebusco la suciedad en el vaso manchado, y coloco las sábanas, alisándolas para que mi cuerpo esté feliz por la noche. Debe haber otras saisfacciones.

Disfruto del monumento del día, me gusta denominarlos así, tiene veinticuatro horas y eso le hace grande, rebusco en el bolsillo la mascarilla de la COVID, me acuerdo que ya no es obligatoria ponerla. Salgo a la calle y la línea asfáltica invita a caminar. Quién ha dicho que soy vieja, o que ya no puedo, quién ha dicho que no tengo agallas…me voy a aprender inglés.

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