EL AMOR EN SAN VALENTÍN

-Hola Eva, Damian

Damian habla

-No entiendo por qué nos has llamado, sé que Eva ya trajo su cuestionario resuelto, y que ahora debemos dialogar con el mio también, pero, y lo siento, no lo tengo acabado.

-No te preocupes Damian, esperaremos a ese encuentro, os he llamado por otra cuestión.

Ambos me miran fijamente, extrañados, pero se relajan, se sientan y me escuchan.

HE  CONSTRUIDO UN MÉTODO CIENTÍFICO PARA VUESTRO REGALO DE MAÑANA : SAN VALENTÍN

Ambos se levantan al unísono, creo, siento, que enfadados.

Damian espeta ,sorprendido, enfadado. Mira a Eva para que le apoye en la moción.

– Confiamos en ti como mediadora, se que estamos tardando mucho, esto es complicado para nosotros, pero que nos hables ahora de San Valentín, me parece una cuestión nada sería dentro de nuestro proceso.

-Nuestra convivencia, sigue siendo  difícil, esa racionalidad a la cual debemos llegar, entender nuestro problema.

-Y ahora, nuestra reflexiva mediadora no habla de los regalos del «Día de los Enamorados», no te estará pagando algún centro comercial?.

El humor siempre es importante, y este instante resulta necesario, la pareja que se casó, que tuvo dos hijos, que tiene esa responsabilidad de educarlos, que a veces se sienten extraños, que culpabilizan al otro, QUE perciben «su realidad».

Sus estados emocionales, sus experiencias positivas y negativas, todo está en el cerebro de Damian, en el cerebro de Eva.

Placer, insatisfacción, están olvidando su capacidad de convivencia.

Complicado conocer nuestras destrezas, realmente es difícil aprender las  que necesitamos para vivir.

Necesitamos atención y control.

–  Y he pensado, que como de momento andáis un poco dispersos, ni siquiera sois capaces de definir vuestra identidad, vamos a pensar en vuestro regalo de enamorados.

Hay una excitación conjunta de neuronas de los protagonistas, «su historia», «su problema», el que he compartido con vosotros.

Hay disgusto, mi planteamiento les parece absurdo, fuera de lugar, pero su educación les hace permanecer callados, expectantes, no puede ser que «su»mediadora les haya llamado para decirles que se deben regalar el 14 de FEBRERO.

–  Por favor

No sonrío, añado como si de una investigación científica se tratara y fuera a exponerla a los más ilustres de los oyentes.

MÉTODO CIENTÍFICO

  • Observar lo que hay a vuestro alrededor
  • Postular una hipótesis: PODEMOS COMPRENDERNOS.
  • Experimentar si todavía,puedo aprender a amar de nuevo.

 

– Necesitáis una secuencia de pensamiento, una programación individual y personal para llevar a cabo esta fórmula.

– Necesitáis que cada uno esteis al mando de vuestras acciones.

Necesitamos atención y control.

– Necesitáis saber que es imprescindible para vivir.

Y aquí está mi fórmula:

CAPACIDADES+POSIBILIDADES+RESPONSABILIDAD=CONVIVENCIA

– Y el día 14, recordáis vuestra historia en común, y os compráis un ramo de «MOTIVOS,DESEOS,ASPIRACIONES«, miraros a los ojos, y preguntaros si vale la pena intentar acrecentar vuestras propias habilidades para obtener esa confianza mutua,  acordaos cuando disfrutabais de ella.

– Siempre podéis volver a un aprendizaje para llegar a una decisión gloriosa, disfrutar del otro .

– La cena puede ser cualquier cosa, no necesitáis una experiencia gastronómica, comeros el mundo a dentelladas, y saborear vuestro propios sabores.

– Y levantaros el día 14, y felicitaros por vivir, por poder soñar, por escudriñar vuestro potencial para moveros en ese ámbito doméstico.

– Felicitaros por ser, saber, y aprender a hacer, una caricia, una promesa, elaborar una ilusión, criar a vuestros hijos.

– Pero de nuevo pensar en lo imprescindible para vivir, capaces de aplicar vuestro conocimiento para el progreso de la sociedad.

El ambiente no es romántico, no estamos rodeados de corazones, ni de centros comerciales, igual no soy promotora de situaciones y vivencias fantásticas.

Les doy mi fórmula apuntada en dos folios, uno para cada uno, siento sus miradas entre expectantes y eso si,más relajadas. Igual no es tan disparatado, claro que aquí no hay joyas, ni brillantes, ni siquiera copas a la luz de la luna.

También es posible, pero primero: sentido común.

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